Por Paula Arroyave Escaffi

Para que logremos cambios reales en la cultura organizacional de las empresas, debemos comenzar por emplear los conceptos cotidianos correctos, amparados en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.   

La palabra integración fue reemplazada hace mucho tiempo por la inclusión, y es importante distinguirlas, ya que en el primer caso estamos sumando el grupo de personas con discapacidad a lo que ya está conformado por otros. Estos otros concebidos a sí mismos como los “normales”. Me pregunto quiénes son los normales? Y qué derecho tendrían algunos para aceptar o no la participación de otros en la sociedad?

Inclusión, en cambio, trae consigo la idea de incluirnos todos en un espacio común y desde allí construir. Agruparnos como sociedad diversa. Simplemente somos todos distintos, seres únicos e irrepetibles.

Dejemos de hablar de beneficios para las personas con discapacidad y transformemos esa palabra en “derechos”. Es lo que corresponde a todos los seres humanos por igual.  Somos sujetos de derechos y no de favores o regalías.

Abandonemos los conceptos de “capacidades diferentes o las necesidades especiales” para hablar de las Personas con Discapacidad. Capacidades diferentes a quién, a quiénes? Alguno o alguna podrá volar?.  Necesidades especiales en relación a quién o a quiénes?.  Existe la persona que no tenga alguna necesidad especial?

Las necesidades por cierto son individuales o particulares, y éstas pueden ser de mayor o menor intensidad (lo aprendí con la Enviada Especial de NU y lo tengo grabado) “Persona con discapacidad” es el concepto correcto según la Convención (CDPD). Se antepone la persona y se adiciona una de sus condiciones. De todos modos, me parece que en algún momento se tendrá que cambiar la descripción en base a lo que falta, pero es como nos entendemos por ahora, a nivel internacional.

Finalmente comparto desde mi ámbito personal el que tengo una hija de 14 años.   Ella se define a sí misma dentro del grupo de niños, niñas y adolescentes “CON Capacidad”.     Me escuchó en la Cepal referirme a ella de este modo y la marcó desde entonces.  Tiene una condición del espectro autista denominada Esclerosis Tuberosa e infinitas capacidades, y con todo lo intenso de su particular necesidad, ella ha sido mi gran maestra de vida! Gracias Agustina!

Sabemos que el lenguaje genera (y confirma) realidades.

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